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NewsBytes portuguese july 2018 1El Alzheimer, que afecta a unos 47 millones de personas en todo el mundo, sigue siendo por ahora un trastorno cerebral irreversible y mortal. La vacuna desarrollada por el doctor Eitan Okun, se centra en la proteína beta-amiloide, que se acumula en el cerebro de las personas que sufren esta enfermedad mortal. La mayoría de las vacunas funcionan mediante el desarrollo de una respuesta inmune a un patógeno debilitado para aumentar la capacidad del sistema inmunológico para combatir al verdadero patógeno. La vacuna de Okun prepara al organismo para atacar las acumulaciones de proteína beta-amiloide en el cerebro, uno de los signos característicos del Alzheimer.

“Dependiendo del índice de éxito y los efectos secundarios de las pruebas [con humanos], podremos saber cuánto tiempo necesitaremos para que la vacuna esté en el mercado a escala mundial. Estoy convencido de que enfocarnos en la vacunación es el camino para seguir con las enfermedades neurodegenerativas”, dice Okun. Además de la vacuna, está investigando nuevas formas de diagnosticar el Alzheimer en fases más tempranas y de forma más precisa por medio de tecnologías avanzadas de resonancia magnética para detectar los signos iniciales de grupos de proteínas amiloides acumuladas en el cerebro.

Okun obtuvo su maestría y doctorado en inmunología en la Universidad Bar-Ilan y recibió una beca para su posdoctorado en los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos. Es profesor en la Facultad Mina y Everard Goodman de Ciencias de la Vida, ambos de Bar-Ilan.

Además de la vacuna, aconseja una combinación de ejercicio físico y estimulación ambiental para ayudar a que el cerebro evite el Alzheimer, lo que aumenta y fortalece las conexiones de las espinas dendríticas que intervienen en nuestra capacidad para generar recuerdos. “En nuestro laboratorio usamos técnicas multidisciplinarias para alcanzar dos objetivos: identificar los mecanismos neuronales asociados con el deterioro cognitivo leve y, al mismo tiempo, buscar indicadores que permitan que los médicos identifiquen los pacientes en riesgo para que puedan así recibir el tratamiento preventivo para la demencia antes de que sea demasiado tarde”, dijo Okun.

“Nuestro desafío es encontrar las pistas en la biología molecular y la bioquímica del cerebro que indican que hay un problema y que también nos darían posibles objetivosen los cuales centrarnos para intervención farmacológica temprana”.

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